11 am – 27 de Abril – Cll 72 y Cr 9

Nuestro derecho a caminar no es negociable

Cebras por la Vida ¡Un ejercicio de ciudadanía activa!

Así sucedió Cebras por la Vida

Un grupo de bogotanos se unen para recuperar cebras como garantía de la movilidad peatonal en la ciudad

296 peatones murieron en 2012

 

¿Por qué pintamos cebras de colores?

Pensar en el peatón es obligarnos a mirar de manera amplia y comprehensiva los aspectos más críticos de la ciudad, pensando siempre primero en las personas , no en el auto particular y sus exigencias. Esa es quizás la motivación más extraordinaria para hacer de Bogotá una ciudad tolerante, incluyente, amable con el medio ambiente, compacta, limpia, cálida y segura para todos.

▪   Pequeños cambios que son determinantes. Pintar una cebra es algo bastante sencillo. No requiere de complejos planes o cuantiosos recursos. Pero definitivamente, hay que querer hacerlo. Así lo demostramos. Las cebras no son accesorias. Cumplen un rol práctico de la mayor importancia, que es proteger a las personas que caminan, que a su vez, son los actores más débiles de la vía. Hay que convencerse de que son necesarias.

▪   Acción Ciudadana y Corresponsabilidad. Este es un llamado a la acción. Para el gobierno, por supuesto, pero sobre todo para la ciudadanía. Tenemos que pasar de la crítica a la acción proactiva. Como dice Lerner, “hay que empezar”.  Independiente de cuál sea el desempeño del actual gobierno, los ciudadanos debemos empoderarnos del cambio. ¿Cuánto nos ha costado la apatía y la distancia en relación a los asuntos públicos de la ciudad? ¿Cuánto nos cuesta la pasividad?  Hay que apostarle a la construcción de una mejor ciudad desde abajo, con la ciudadanía como el motor medular del cambio.

▪   Empatía y solidaridad. Porque pensar en el peatón es pensar en todas las personas de esta ciudad. Absolutamente todos somos peatones.

▪   Construcción de confianza entre ciudadanos y apropiación del espacio público.  El ejercicio demostró ser una gran excusa para que ciudadanos en las calles que no nos conocíamos interactuáramos amigablemente. ¿No creen que más de esto le vendría muy bien a Bogotá? El espacio público como punto de encuentro y conexión entre ciudadanos.

▪   Provocar reflexión. Si lo hace el gobierno, nadie cuestiona. Pero en este caso, los espectadores sin duda preguntarán: ¿Por qué lo hacen? ¿Qué quieren decir los colores? ¿Para qué la cebra? ¿Quiénes son ustedes?

Queremos enseñarnos y enseñarle a la ciudad y demás ciudadanos sobre la importancia de priorizar, proteger y dignificar al peatón.

¡TODOS SOMOS PEATONES!

¿Por qué Cebras por la Vida?

Durante los últimos 5 años y hasta 2012, en Bogotá han muerto en promedio 280 peatones por año, esto supone que fallece casi un peatón diario.

Pero las razones de la difícil supervivencia peatonal no se deben exclusivamente a problemas de educación ciudadana, sino a la mala señalización vial y al mal diseño de la infraestructura urbana en un contexto en el que, en la vía, tiene primacía cultural el carro particular.

Así, está demostrado que la mayoría de accidentes peatonales en el mundo se debe a cruces en lugares indebidos (fundación Mapfre), o a una mala señalización en los mismos.

En Bogotá, el problema de mala señalización de los pasos peatonales es cada vez más evidente y ha sido objeto de recientes debates de control político (Luna 2002, Pizano 2006, Gaviria 2012). Incluso, en el Congreso de la Republica cursó una iniciativa que busca que los ciudadanos adopten las cebras peatonales (2012) para lograr su mantenimiento.

En mayo de 2012, en el marco del proyecto ciudadano @100enundiaBogotá, un grupo de colectivos (@miblogota, @combo2600), se reunieron en el acto de recuperación de una cebra en el norte de la ciudad. En su intervención, la pintaron de colores consolidando una experiencia urbana positiva y favorable a la movilidad.

La experiencia , documentada en www.miblogota.com, evidenció las motivaciones para realizar esta acción ciudadana.

100en1Día y Cebras por la Vida

Este grupo de ciudadanos, se unirá nuevamente a @100enundia y relanzará Cebras por la Vida (La Revolución del Color), una iniciativa para mejorar los cruces peatonales en lugares estratégicos en Bogotá. Estos lugares serán definidos a partir de información de accidentalidad provista por la Secretaría de Movilidad.

Hacia adelante, se realizará un proceso de capacitación e información para que cada vez más personas puedan hacer parte de esta iniciativa ciudadana. Se trata de una reivindicación del ejercicio de lo cívico, o de la política ciudadana, en contraposición a la política formal, limitada a los entes de representación. Adicionalmente, un llamado a las voces ciudadanas, para actuar, de manera propositiva, en el contexto de una crisis de gobierno de la ciudad.

Queremos enseñarnos y enseñarle a la ciudad y demás ciudadanos sobre la importancia de priorizar, proteger y dignificar al peatón.

Tenemos que dignificar al peatón…..

No hay nada más indicativo de una ciudad disfuncional, excluyente y poco humana, que aquella que invisibiliza, maltrata y amenaza al peatón. Y así es Bogotá. La experiencia del peatón en las calles bogotanas además de ser una absoluta desdicha, es extremadamente peligrosa. ¿Sabe cuántos peatones murieron el año pasado[1] en Bogotá? 296, el 60% del total (564) de las muertes relacionadas con accidentes viales. Ello quiere decir que prácticamente muere 1 peatón todos los días del año (0.85) y en promedio 26 al mes. La dignificación y priorización del peatón es condición obligada de una ciudad humana.

¡TODOS SOMOS PEATONES!

100em1día

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